Educación Artística, Cultura y Ciudadanía

Educación artística, cultura y ciudadanía: De la teoría a la práctica

17 de junio de 2013

Andrea Giráldez y Lucia Pimentel (Coords.)
Educación Artística, Cultura y Ciudadanía: De la teoría a la práctica
Madrid: OEI - 2011

Fragmento
Introducción
Andrea Giráldez y Lucia G. Pimentel

Hace ya dos años, dentro de la colección Metas Educativas 2021 se publicaba el libro titulado Educación artística, cultura y ciudadanía. Reunía reflexiones de varios especialistas en torno a los fundamentos conceptuales, las políticas educativas, los procesos y las perspectivas de la educación artística, lo que permitió trazar un marco teórico sobre el estado de la materia en los países iberoamericanos ofreciendo, al mismo tiempo, pautas para revisar el presente e imaginar un futuro más o menos próximo. El libro que ahora se presenta, Educación artística, cultura y ciudadanía: de la teoría a la práctica, procura dar un paso más ofreciendo, desde una perspectiva metodológica y didáctica, ideas que invitan a repensar los enfoques y los procesos de enseñanza y aprendizaje, tanto en contextos formales como no formales. De este modo, se pretende contribuir a la consecución de uno de los grandes objetivos del programa de Educación Artística, Cultura y Ciudadanía, en el que la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) ha venido trabajando desde el año 2007: fortalecer la formación docente.

El papel que la educación artística desempeña en el desarrollo de competencias para la vida de niños y jóvenes en el siglo xxi ha sido ampliamente reconocido en numerosas investigaciones.

Sin embargo, otros estudios subrayan también la necesidad de mejorar la calidad de los programas, reconociendo que esto sólo será posible en la medida en la que se cuente con profesores y artistas capaces de asentar su trabajo en principios teóricos sólidos, de reconocer que el mundo del arte está en conversación permanente con los cambios culturales y sociales que experimentamos a diario, de dar respuestas apropiadas a las diversas situaciones que se plantean en su labor docente, de diseñar proyectos educativos fundamentados y de reflexionar sobre su propia práctica. En definitiva, los educadores artísticos necesitamos herramientas conceptuales que nos permitan comprender nuestro entorno laboral, para tomar decisiones adecuadas y eficaces en beneficio de los estudiantes, y necesitamos modos de pensar que tengan en cuenta no sólo el espacio inmediato del aula, sino también los factores que afectan a las artes en la educación y en la sociedad.

Conscientes de esta realidad, las editoras de este libro estuvimos en diálogo permanente con los autores y autoras invitados a participar, intentando que en todo momento se pudiese vincular la reflexión teórica con propuestas abiertas, susceptibles de ser cuestionadas, modificadas y adaptadas a distintos contextos.

La obra se organiza en doce capítulos. En el primero, Stella Maris Muiños de Britos invita a la reflexión centrándose en tres ejes temáticos: la cultura contemporánea, la educación en este contexto y la enseñanza artística ante los retos del nuevo milenio. Como señala la autora, la educación, y en particular la educación en arte, constituyen siempre un desafío, pero más aún en este tiempo de Introducción vértigo y cambio, por lo que se hace necesario revisar determinados conceptos para construir una base teórica nueva desde la cuál podamos reconsiderar nuestras acciones.

En el segundo capítulo, Dora Águila, Marianella Núñez y Patricia Raquimán analizan la situación actual de los currículos de artes en los sistemas de educación formal, considerando las ventajas y desventajas de la integración de distintas formas de expresión en un área común –opción adoptada en muchos de los currículos de educación primaria de Iberoamérica– en comparación con la especialización, más frecuente en la etapa de educación secundaria.

La revisión de los enfoques adoptados en los currículos resulta crucial a la hora de analizar la situación de la educación artística en los centros escolares. No obstante, cada vez somos más conscientes de que la educación, en general, y de modo más concreto la educación en artes, no dependen sólo de las acciones que se desarrollan en la escuela, sino que deben integrar prácticas artísticas que tienen lugar extramuros y posibilitar la participación de la comunidad. Esta cuestión es abordada por Juliana Gouthier en el capítulo 3, partiendo de la idea de que arte, escuela, familia y entorno conforman una red a través de la cual la educación en artes se convierte en un medio importante para la transformación social.

Como hemos sugerido al comienzo de esta presentación, el profesorado desempeña un papel fundamental que incide directamente en la calidad de la educación artística. Sin embargo, sabemos que la formación inicial de un elevado porcentaje de docentes, tanto generalistas como especialistas, en los distintos países iberoamericanos es deficitaria, por lo que la revisión y la mejora de los programas formativos en artes son urgentes. Dicha revisión requiere, asimismo, considerar la creciente incorporación de artistas que trabajan en proyectos educativos, tanto en contextos formales como no formales. ¿Cuál es el papel de los profesionales que enseñan artes, si es que existe la posibilidad de definirlo? ¿Qué competencias necesitan para desempeñar su trabajo de manera eficaz? Estos son los principales interrogantes a los que, en el capítulo 4, Andrea Giráldez y Silvia Malbrán intentan dar respuesta.

Los cuatro capítulos siguientes, sin obviar la fundamentación teórica, presentan, desde una perspectiva más centrada en la metodología y la didáctica, ideas para abordar los procesos de enseñanza y aprendizaje en artes visuales, música y artes escénicas.

En el capítulo 5, Fernando Miranda y Gonzalo Vicci ofrecen alternativas para la educación visual y plástica en la escuela centrándose en tres pilares fundamentales: el interés por la cultura visual como marco de comprensión y acción en la educación artística; la relevancia de la experiencia estética respecto la integralidad de los aprendizajes que se producen en esta actividad; y la mirada racional como manera de entender y actuar en relación con los acontecimientos visuales en el ámbito escolar.

En el capítulo 6, Silvia Malbrán habla de los desafíos de la educación musical en el aula, centrándose de manera particular en la necesidad de tomar en consideración el disfrute, las emociones y el placer estético como base de la enseñanza. Seguidamente, presenta una serie de propuestas didácticas que articulan actividades de escucha, interpretación y creación en torno a distintos temas.

Mónica M. Ribeiro se ocupa, en el capítulo 7, de las artes escénicas en la escuela –expresión corporal, dramatización y danza– y realiza una serie de propuestas en las que el cuerpo desempeña un papel fundamental.

El capítulo 8 sirve, de algún modo, como síntesis de los cuatro anteriores y abren el camino para los dos siguientes. En él, Eleonora García Malbrán propone algunas prácticas pedagógicas vinculadas con el modelo multimodal, tomando como eje el uso del sonido y la música en concordancia con estímulos visuales y kinestésicos y estableciendo relaciones con diferentes producciones artísticas multimedia.

Las prácticas artísticas y de creación contemporánea que se caracterizan por el uso de medios y tecnologías son el paraguas bajo el cual se desarrollan los tres capítulos siguientes.

Leonardo Vidigal comienza, en el capítulo 9, haciendo una interesante reflexión sobre el arte audiovisual y las tecnologías –y su función en los procesos de educación artística– y ofrece, más adelante, interesantes ejemplos que invitan a imaginar propuestas de trabajo en los diferentes niveles educativos.

En el capítulo 10, Alba Ambrós y Ramón Breu centran su atención en el cine como recurso de primer orden para desarrollar capacidades culturales y artísticas y, de manera especial, como estrategia para fortalecer la educación en valores y la competencia social y ciudadana.

En el capítulo 11, Andrea Giráldez y Lucia Pimentel ofrecen nuevas ideas y perspectivas que invitan a repensar la función y los medios de la educación artística en un mundo digital.

Toda acción educativa requiere de una programación. Por ello, se ha incluido un último capítulo, a cargo de Mónica Romero, que, a modo de síntesis, presenta alternativas para diseñar proyectos y programaciones en artes, tomando en consideración cuestiones tan importantes como la experiencia como fundamento de la práctica docente, el aula como lugar de investigación, la interculturalidad o el cuerpo como eje del conocimiento.

Diseñar y organizar los capítulos de un libro es siempre una tarea difícil que obliga a pensar en

diversos lectores con múltiples necesidades e intereses. Una vez terminado nuestro trabajo, esperamos que los diferentes capítulos puedan promover, tal como ha sido nuestra intención y la del resto de los autores, la reflexión sobre la propia práctica y sirva para contrastar ideas, reafirmar los aspectos positivos de las tareas que se realizan a diario, modificar lo que puede mejorarse e idear nuevos recorridos en esta apasionante tarea de educar con y a través del arte.

Las editoras queremos expresar aquí nuestro agradecimiento a todos los autores y autoras, por su dedicación y paciencia a la hora de corregir y adaptar los textos, y a la OEI, por haber confiado en nosotras para esta tarea.

Descarga el libro completo desde este enlace.

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